Cartagena se prepara para dar un paso relevante en el ámbito tecnológico y energético con el desarrollo de un centro de datos que aprovechará el frío residual del gas natural licuado para su sistema de refrigeración. La iniciativa, conocida como Cartagena Data Green, plantea ubicar esta infraestructura en el Valle de Escombreras, integrando recursos industriales ya existentes con nuevas necesidades digitales en un contexto de creciente demanda de procesamiento y almacenamiento de datos.
El proyecto se enmarca en la búsqueda de soluciones más eficientes y sostenibles para los centros de datos, cuya expansión en Europa se enfrenta a limitaciones de consumo energético, disponibilidad de agua y capacidad eléctrica. En este escenario, Cartagena aspira a posicionarse como un enclave competitivo gracias a su entorno industrial, su infraestructura energética y su conexión a redes de telecomunicaciones.
Refrigeración innovadora y eficiencia energética
El elemento diferencial del proyecto reside en el uso del intercambio térmico generado durante la regasificación del gas natural licuado. Este proceso libera frío que, en lugar de perderse, podría emplearse para enfriar los sistemas informáticos del centro de datos. De este modo, se reduciría la dependencia de sistemas de climatización convencionales y se optimizarían los costes operativos de una instalación intensiva en consumo energético.
Este modelo de refrigeración, aún poco extendido en Europa, ha despertado el interés de inversores especializados en infraestructuras digitales. La posibilidad de combinar eficiencia energética con disponibilidad industrial y logística convierte a Cartagena en una alternativa atractiva frente a otras ubicaciones que ya presentan saturación eléctrica o limitaciones de recursos. Además, la cercanía a la planta de regasificación y a otras instalaciones energéticas facilita la integración técnica del sistema.
Proyección tecnológica y económica para la ciudad
Más allá de la innovación en refrigeración, el centro de datos busca consolidar a Cartagena como un nodo estratégico en el tráfico de datos del arco mediterráneo. La futura conexión a la red internacional de fibra óptica permitiría integrarlo en circuitos globales de transmisión de información y favorecer el desarrollo de nuevas actividades tecnológicas vinculadas a la región.
La construcción de la primera fase implicará la participación de empresas de ingeniería civil, montajes eléctricos y refrigeración industrial, mientras que la etapa de operación requerirá perfiles especializados en sistemas, mantenimiento, ciberseguridad y gestión energética. Este efecto dinamizador podría generar empleo cualificado y atraer inversiones tecnológicas en los próximos años.
Según el calendario estimado, los trabajos iniciales podrían comenzar hacia finales de 2026, con una fase de pruebas prevista en torno a 2028 y una posible entrada en funcionamiento conectada a redes internacionales de datos hacia 2029. De cumplirse estos plazos, Cartagena reforzaría su posición como referente en infraestructuras digitales eficientes y sostenibles, impulsando la transformación tecnológica del entorno industrial y empresarial de la ciudad.
